REFLEXIONES DEL DESIERTO

  Desierto

Advertencia: lo siguiente entra en los terrenos comunes y trillados, pero a veces, es tan común que pasa desapercibido

De por si andar en bicicleta es una invitación a la reflexión, una especie de danza entre los recuerdos, proyectos futuros y realidades alternas, que saltan una y otra vez durante el pedaleo. Pero si ha esto le adicionamos que el paisaje sea el mismo, sin cambios por un tiempo largo y con un sol que atonta, el viaje es directo y sin escalas al interior.

En el sur del Perú y el norte de Chile es donde pude encontrar estas condiciones y estas reflexiones. He aquí algunas que tuve mientras caminaba.

PARA LA VIDA

Una fuerza más poderosa que la religión

 Dejando la carga del discurso de medias tintas, de algodón, de palabra y no de acciones. Descubrí una creencia firme y que forma parte del paquete de revelaciones del viaje. Porque puedo dudar de la existencia de un ser llamado igual que yo, puedo dudar de la inmaculada presencia femenina intercediendo con el grande para ayudarnos, en fin… puedo dudar de casi todo, pero existe algo en lo que no dudo y realmente y poderosamente creo. “El retorno de la intención“, pensé en ese nombre para darle más romanticismo, pero no es nada más que todas las acciones que tú arrojas al mundo y a las personas, absolutamente todas, se regresan en algún momento.

 Me niego a relatar con experiencias exactas el cómo lo descubrí o reforcé, pero en cada poblado y en cada ciudad me ocurría y me sigue ocurriendo, ya sea para bien o para mal, pero ahí estaba, regresando lo que yo había arrojado días antes de llegar. El secreto es estar alerta para identificarlo, pero siempre llega.

 La verdad es que cuando estás del otro lado de la moneda, entiendes la postura del otro, la postura que no conociste cuando estabas en lo opuesto. Una vez que lo descubres, el regalo es una gran lección para la vida, pero también las ganas de disculparte por no entender lo que el otro sentía.

Tiempo para perder el tiempo

El título es una frase del genio de Galeano, la cual me parece increíble y de gran aprendizaje. Todo el tiempo leemos frases como esta en las páginas interminables de las redes sociales, pero pocas veces descubrimos el gran valor de ellas, porque solamente se logra viviéndolas e interiorizándolas. En ese orden.

Escribo estas líneas sentado frente a la computadora, bebiendo café, escuchando música de Jorge Drexler, sin ninguna presión del tiempo, sin ningún compromiso venidero. Sé lo que están pensando: “Claro… esta en su viaje y no se preocupa por nada“ pero la razón por lo cual lo escribo es precisamente para eso, para entender que es necesario detener el tren del trabajo, de la familia, de los compromisos sociales, y tener tiempo para perder el tiempo. Y quizá en este proceso descubras nuevas ideas, nuevas formas de ver la realidad, nuevos proyectos… o simplemente entiendas que el perder el tiempo, hacer nada, no es una actividad exclusiva de los flojos, sino que es necesaria para continuar caminando.

EN LA EDUCACIÓN

 Lo que no cambia

El proyecto EDUbicla ha cambiado su rumbo una y otra vez dependiendo de las personas, las charlas, las vivencias, los países. Pero hay algo que no ha cambiado y sigue inamovible, es la idea de que la educación tal como la estamos haciendo debe ser modificada, no esta funcionando. Claro que todos los que forman parte de este sistema lo defenderán y harán lo posible por seguir viendo como correcta la forma que hasta ahora han hecho, sin embargo basta echarle un vistazo a la sociedad o a nosotros mismos.

Los elementos más constantes que he encontrado en las escuelas que EDUbicla a visitado entre Centroamérica y Sudamérica es la colectividad y la democracia. Es curioso como palabras tan comunes y usadas una y otra vez en nuestra sociedad sean tan ajenas y complicadas de seguir, y aun más, ser enseñadas en las escuelas. Porque si bien es un concepto que todos dominamos y aun más, son la base de nuestros sistemas políticos, no sabemos como vivirlos, como desarrollarlos y peor aún, cómo enseñarlos.

Algunas preguntas: ¿Los alumnos forman parte de las decisiones de la escuela? ¿Y los profesores? ¿Existen ejercicios, más allá de las elecciones estudiantiles, donde los alumnos, profesores y personal de la escuela, pueda formar parte del rumbo de la institución educativa?

El doble discurso

Somos una sociedad con un doble discurso. Sabemos que es importante fomentar la convivencia entre los seres humanos, pero reforzamos al mismo tiempo el patriotismo, que después se replica en las escuelas, insertando la idea de superioridad o inferioridad entre naciones, según sea el caso.

Fomentamos los valores como bandera en las escuelas, pero formamos en base a las competencia entre nosotros, calificamos el desempeño de los alumnos por medio de números, que lo único que hace es agruparnos como 6, 8, 10…

Estamos inconformes con nuestros gobiernos, porque nos cobran impuestos por conceptos absurdos, no brindan un servicio de calidad, son incongruentes con lo que dicen y hacen, nos dicen como y donde hacer las cosas, nos coartan la libertad. Claro, esto desde el punto de vista de un ciudadano. Pero lo que no vemos es que el sistema que tanto nos incomoda es replicado en las escuelas y aplaudido por nosotros mismos. Lo hacemos también con los alumnos.

Pero bueno, todo lo que digo no es nuevo, lo escuchamos una y otra vez en espacios que están brotando gracias a la inconformidad, pero lo interesante es como personas ajenas, en geografías distintas y contextos diferentes, llegan a la misma idea. Aquí una de ellas.

Educación desde otra formación

¿Educación desde alguien que no sabe educación? Si… la mayoría de las personas que lideran iniciativas “diferentes“, “innovadoras“, son gente que no pasó por las aulas para hacer educación. Entonces ¿para poder salirse de la visión, es necesario no entrar a estudiar para ser profesor?. Pareciera que si estudias educación es menos probable que puedas salir de lo tradicional. ¿Me pregunto por qué?.

Uno de los proyectos que he tenido la fortuna de conocer y que más me ha impactado, nació de alguien que no estudió una carrera universitaria. Al preguntarle sobre su formación, él respondió: “Soy autodidacta“. Perdón que lo escriba, pero tenía más claridad educativa que otras personas que poseen importantes puestos en la educación.

   

 

 

 

 

 

 

 

edubicla

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