Amauta, un espacio de formación y transformación constante

Cuando hubo la oportunidad, platicando con alumnos de primaria y secundaria, hice la pregunta que en ocasiones pone nerviosos a los directores de los centros que visito. ¿Qué cosas cambiarían de su escuela y que es lo que más gusta de estar en ella?

El Centro Educativo Amauta se encuentra ubicado a 8 kilómetros de la ciudad de Loja, una pequeña urbe al sur del Ecuador que es famosa por exportar al resto de sus provincias, platillos típicos, tradiciones culturales y campañas que surgen en estas tierras donde llueve casi todo el año y el clima cambia tan rápido que es difícil planear una salida en bicicleta por la ciudad.

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La cita para conocer Amauta fue un jueves a las 9:30am. Las indicaciones estaban claras, ir rumbo a la reserva el Madrigal y encontrar el camino de terracería que conduce al Centro. La vía para llegar es inesperada, lo primero que pensé, no obstante no conocer la escuela, fue que los niños que ahí estudiaban, ya contaban con un aprendizaje y un desarrollo diferente tan solo por el hecho de transitar todos los días por esos parajes tan hermosos y más aun, que su escuela estuviera edificada cerca de una reserva natural.

 

Mi llegada fue con mi fiel compañera Araobed y mi host de Loja, otro ángel en el camino que ayuda a EDUbicla. Paulina y yo fuimos recibidos por un grupo de niños que salieron de la escuela al patio frontal a saludarnos e indicarnos por dónde y cómo teníamos que ingresar.

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Un vaso de agua de piña, un plato de comida deliciosa y una conversación, con los temas más variados propuestos por Khristel, una niña del centro, fueron la bienvenida y la espera de la directora de Amauta que estaba por llegar del Zoológico.

 Mi capacidad de asombro no ha llegado a su fin, a cada escuela, a cada espacio que observo en los centros, me sigue impactando. Amauta no tiene aulas tradicionales, cada aula tiene un propósito y esta adecuado para cada actividad. Aquí los alumnos son los que cambian de salón. Los maestros tienen su espacio “fijo“, pero siempre hay movimiento.

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En Amauta hay claridad de programa, pasos, sistemas… pero un elemento que escuchas y observas en la dinámica escolar, es la flexibilidad. Nada está escrito, todo puede modificarse o cambiar. ¿La razón? La educación tiene movimiento, los alumnos tienen cambios, hay días donde tomar la clase de ciencias o matemáticas, es mejor llevarla a cabo en el rio, en una caminata por los senderos, afuera pues…

 
“Para nosotros es más importante y prioritario, detener clases cuando tenemos un problema o un tema importante a abordar con los alumnos, es decir: Si hay algo interno con los niños o jóvenes que tengamos que abordar, suspendemos clases y resolvemos la situación. Eso es más importante“

Profa. Elsa

   

amauta 2Los espacios de Amauta, son de esos lugares donde te sientes como en casa. Las instalaciones, más que escuela, parecen de hogar, de hogar acogedor y cálido, algo así como la casa de la abuela. La interacción con los niños se dio tan fluida que terminamos entrando a todos los salones del centro para presentarnos y presentar a “Simón“ el títere que viaja en las alforjas de EDUbicla y que sale para amenizar la estadía.

 Los niños están relajados, incluso los más chicos. Todos nos reciben con expectación. Simón es la estrella en ese momento, no habla mucho, pero es un excelente bailarín. Todo su cuerpo se contorsiona una y otra vez al ritmo de la canción de los niños, arrancando risas.

 Por unos instantes olvide las preguntas que siempre hago a los directores, siempre preocupado por exprimir la mayor cantidad de información de los centros. Ahora fue diferente, la verdadera experiencia estaba ahí… en los salones, en la convivencia.

 La pregunta a los alumnos que en ocasiones pone nerviosos a algunos directores, (¿Qué cosas cambiarían de su escuela y que es lo que más gusta de estar en ella?) la realice en un foro donde convocaron a los más grandes de la escuela. Mi intensión tiene un poco de filo, de búsqueda, y la hago cuando hay oportunidad y participación. Todos respondieron lo que más les gusta de su escuela. Sus respuesta creativas, sinceras, inocentes… describían el cómo ellos percibían su escuela y lo que más gustaba realizar en ella. Algunos puntualizaban las diferencias que encontraban en otras instituciones y que les parecían no tan positivo, es decir, la suya era mejor. La primera parte de la pregunta, donde tiene que responder lo que cambiarían, parecía ser respuesta colectiva “Nada, todo me gusta“ respondían ellos.

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Cuando tuvimos la oportunidad de platicar con Elsa, directora y responsable del centro, note un elemento que poco he observado en los directores o responsable de las escuelas. LA DUDA, la insatisfacción, las ganas de cambio, parecían brotar en cada una de sus palabras. Les pido no me malentiendan, estos elementos que identifique en ella, son los motores de cambio, de seguir caminando, modificando. Recordé por un instante una imagen que me envío Rafaela, una amiga de LA, hace un par de días. Decía algo así:

 

“Enseñar, decía El loco, es enseñar a dudar“

Eduardo Galeano, Los hijos de los días

 

Creo que en la educación siempre tiene que estar el elemento de la duda, de la insatisfacción, porque es ahí donde surge la creatividad, las nuevas propuestas, las formas diferentes de ver y hacer la educación. Porque cuando tenemos todo “resuelto“ o creemos que lo hacemos correctamente, nos privamos del cambio y corremos el riesgo de estabilizar o estandarizar, y estos últimos, son factores muy peligrosos en la enseñanza. Considero.

 Muchas veces o todas la veces, concretar en un escrito la experiencia que percibo y vivo en las escuelas, me resulta un tanto complicada. Pero lo que si tengo claro, es que sin duda Amauta y su gran compromiso con la educación, podría aportar elementos muy valiosos al momento de buscar una nueva mirada, una nueva forma de transformar los centros educativos que han caído en la estandarización y la estabilidad educativa.

 Amauta 7Antes de partir del centro y hacer la tan difícil despida, Elsa nos comenta que el proyecto Amauta ha pasado por una serie de retos y dificultades de todo tipo: financiera, legal, estructural… pero siempre han salido adelante. Entre líneas hace ver que han podido construir un colectivo, no solo en la familia que fundo la escuela, sino un colectivo de Padres, de alumnos, de amigos… que trabajando juntos generan las herramientas que sobre llevan las dificultadas, y mejor aun, las resuelven entre todos y con todos.

 Ya no fue necesario hacer la pregunta sobre el papel que juegan los padres de familia en la educación de sus hijos. estaba claro, ellos formaban parte no solo de la educación de sus hijos, sino de toda la escuela. Ellos son un colectivo, son un nosotros.

 

 

 

 

 

 ¿Quiéres saber más sobre este proyecto? visita https://sites.google.com/site/amautaloja/

 

 

 

 

 

 

 

   

edubicla

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