Bernarda Ycaza coordinadora pedagógica de Arteducarte, nos habla sobre su visión de la educación

Entrevista con Bernarda Ycaza, Pedagoga, especialista en educación en museos y actualmente coordinadora pedagógica de Arteducarte, un programa de educación artística independiente, dedicado a estimular la creatividad y expresión, fomentar la capacidad de aprendizaje, autoestima y valores de niños y niñas de escuelas primarias desfavorecidas, en Quito Ecuador, a través de procesos artísticos.

 

¿Cuál es tu opinión sobre el contexto educativo actual?

Creo que el tema educativo actual en Latinoamérica y en concreto en el Ecuador, que es donde tengo un poco de experiencia, ha dejado de ser para mi un segmento a analizar o revisar, y se ha convertido en una posibilidad de estudiar un hecho humano y humanízante, es decir, un hecho inherente al ser humano, ya no solamente como un segmento de impacto en la sociedad. Entonces creo que aquí, específicamente en el Ecuador, están ocurriendo cambios, yo diría que cambios acelerados: temas de revisiones curriculares, temas de revisiones de mallas, de formación de docentes, en fin… Sin embargo creo que el hecho educativo mismo, el que sucede en el aula, en este espacio donde ocurre el día a día de la educación, se mantiene todavía con una característica muy tradicional. Seguimos manteniendo evaluaciones, modos de seguir ejerciendo la manera educativa tradicional de hace mucho tiempo.

 Creo que es momento de re-pensar lo que ocurre dentro del aula. Sí con la base de todo lo que propone una estructura ministerial, de todo lo que propone una estructura de política publica educativa, pero también de re-pensar y revisar que es lo que esta pasando en el aula, entre el maestro, la maestra, las niñas y los niños, que son los actores del hecho educativo. Es por ello que Arteducarte, en este caso, quiere impactar directamente en el aula, con los maestros y con los niños, y no con sus estructuras.

¿Qué opinas sobre las nuevas tendencias pedagógicas o propuestas educativas “alternativas“?

Creo que sobre la educación alternativa, he conocido algunos modelos aquí en Ecuador. Algunos que han tenido, digamos, cierto tipo de resultados y otros, creo, que han fracasado. Precisamente porque se salen completamente de la estructura y los niños y las niñas impactados por esos modelos de educación alternativa luego no tienen posibilidades de inserción en el siguiente nivel de esa misma educación; Que ojala y se extendiera a los otros segmentos.

Lo que sí creo es que es urgente y necesario un cambio en la educación, y si es que la educación alternativa va provocar o puede provocar esos cambios, pues que ocurra. Pero es momento de que la experiencia educativa comience a salir del aula, comience a salir de la escuela y comience a atravesar otros territorios y a modificar otros paisajes. Creo que la educación es y se da, no solamente en el espacio escolar, sino en todos los espacios. Quizá a eso se le llame educación no formal o informal… pero la educación a lo largo de toda la vida, creo que es a lo que debe pretender una educación alternativa como tal.

¿Qué opina de basar la calidad educativa en los resultados de los contenidos académicos?

 Creo que tiene que ver mucho con la estructura que cobija, que es una estructura de paraguas… una estructura publica, gubernamental y formal, que sostiene la educación en general del país. Por supuesto, toda esta tendencia a elevar índices de calidad en la educación, a conseguir resultados de éxito en la educación, evaluaciones altísimas en lo que tiene que ver con lo académico y entonces pensar que ahí esta el éxito del hecho educativo, cuando en realidad, lo que se está haciendo, es una especie de adoctrinamiento, en ese sentido y a través de esas formas

Nos estamos alejando de las formas de ver esa realidad por parte de los niños y las niñas que están dentro del proceso educativo. ¿Cómo ellos pueden sentir y mirar, leer o tocar la realidad que les rodea, que les circunda? De otras maneras. Yo creo que eso no se logra aprendiendo a sumar y restar, que es importante para tener un tipo de relación con la realidad, pero no todo. Creo que se logra justamente en experiencias distintas, vivenciales, significativas, a través de otros medios… El arte por ejemplo.

Entonces creo que en el momento en que se entienda eso y se pueda combinar y se pueda caminar de la mano, entre lo que propone una estructura formal, gubernamental, pública y las reales necesidades del niño en el aula, entonces creo que vamos a comenzar un cambio auténtico.

En estos cambios que requiere la educación, ¿qué papel tiene o juega la espiritualidad?

Yo creo que juega un papel muy importante, desgraciadamente hoy se confunde, (y creo que esto es una reflexión de cajón), la espiritualidad con lo religioso y con la práctica religiosa, o como lo llamo yo: “La militancia religiosa“. Creo que la espiritualidad tiene que ver más con… justamente con esta relación intima, natural, inherente al ser humano de relacionarse con el universo que le rodea. Estas formas de percibir el universo que me rodea, desde mi muy intima percepción, desde mi sensibilidad, cómo percibo el planeta, cómo percibo la naturaleza, al otro, cómo me percibo a mi mismo en este espacio y en este momento. Creo que eso es lo espiritual, y también algo muy importante es cómo yo, luego de hacer esta relación con el universo, respondo a esa realidad. Cómo soy con la naturaleza, cómo soy con el otro, cómo soy conmigo mismo, en esa relación. Entonces creo que es importantísimo.

En el tema de las reglas o disciplina ¿Cómo se genera o se percibe en Arteducarte?

Si quisiera utilizar y nombrar la palabra disciplina, ¿cómo manejamos o como conseguimos la disciplina? Que es lo primero con lo que nos topamos al ingresar en el aula, porque hay una disciplina y una norma para poder trabajar lo que hablábamos antes la parte académica y curricular. Cuando proponemos el hecho educativo, cuando proponemos la experiencia artística dentro del hecho educativo como Arteducarte, casi, casi el tema del estar y el ser en ese momento que proponemos… se da naturalmente. Lo único que proponemos desde el inicio para la convivencia, para aprender a convivir juntos, son acuerdos. Acordamos el tiempo que vamos a estar juntos, entre los niños, las niñas, el artista y el maestro, acordamos qué es lo que vamos hacer durante ese tiempo y acordamos como lo vamos hacer. Normas básicas que son: estamos juntos, vamos a vivir este espacio juntos y por lo tanto, vamos a tener una relación con el espacio y con el otro de alegría… de armonía. Créeme que con esos tres acuerdos o con esa premisa, la experiencia artística educativa fluye. A veces nos pregunta: “¿Si el niño no quiere participar?“ el no participar, la elección de no hacer algo.. es también estar en la experiencia, y es interesantísimo e importantísimo hacerle saber a ese niño, o a esa niña, que es observante y observador de lo que esta pasando con los otros. Eso para nosotros es también participar y formar parte de los acuerdos.

¿Qué les dirías a los docentes que quieren ver la educación de una manera diferente?

Comenzaría diciendo que es posible, eso es lo más importante, que es posible. Y es posible en la medida de que, sin tener que dejar tu experiencia de docente, con toda la estructura que tienes a lado, detrás, arriba y debajo, es posible vivir y sentir el hecho educativo de otras formas. Creo que la principal, donde se comienza, es mirándote y mirando a esa otra edad, es que es el niño y la niña. Hasta que ese otro y esa otra sean tú mismo, solo ahí se logra entender y comprender que es posible un cambio en el aula y en la escuela.

Si quieres saber más sobre el proyecto Arteducarte visita: http://www.arteducarte.com/

edubicla

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