Reconstruyendo memorias Centroamericanas, después de los cinco, los ocho y finalmente los tres

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“A place to stay“ en Antigua Guatemala, fue el lugar elegido como punto de encuentro con otros cicloviajeros. Todo parecía planeado. Eran las 10 de la mañana cuando conmigo sumábamos 4, India, Inglaterra, México y USA fueron las nacionalidades que por coincidencia, coincidimos.

Cuando cada uno desde su rincón del planeta, comenta a sus semejantes lo que tiene planeado hacer “Voy a dejar todo, he irme en bicicleta hasta….“ la mayoría de las personas reaccionan con sorpresa y mirada que se puede interpretar como “Qué locura es esa?. Pero cuando estás con personas que están haciendo los mismo que tú, y que no es para nada una locura, sino que forma parte de una realidad más que concreta, la sensación es tan gratificante que es imposible no sentirse como en casa.

11705292_10101064854671735_2809477455921329192_nLa risa, la camaradería y la alegría de poder pedalear en línea, fue el ingrediente de los próximas jornadas, bajo las líneas Guatemaltecas. Cada uno con su ritmo y su forma, fuimos poco a poco leyéndonos.

Guatemala es un gran país, lleno de cultura y personas sorprendentes. Muy similar a México, pese a quien le pese. El Quetzal es su moneda y su símbolo nacional. Sus intimidantes montañas son las más difíciles de Centroamérica. Para acceder a ellas, a cambio tienes que ofrecer “sudor y sangre“… bueno no tanto, pero si es muy difícil.

11537577_10205618720680067_2876659091575189180_oFinalmente después de la ofrenda a Guatemala, cruzamos la frontera rumbo al Salvador. Éramos una banda de ciclistas adentrándose en terrenos salvadoreños, descubriendo a cada pedalada las maravillosas sorpresas culinarias del país.

Las pupusas fueron nuestro tesoro mejor encontrado y también la fuente inagotable de energía para seguir avanzando (1dls x 3 pupusas)

 Cuando llegamos a la costa del salvador, descubrimos que un mexicano había contactado a Omar, nuestro integrante indio, por medio de la red, donde anunciaba un posible incremento del grupo de 5 a 8. David de México, Johannes de Alemania y Jorge de Chile, fueron los nuevos tripulantes de está pandilla.

 La convivencia siempre es complicada, pero siempre pudimos coincidir y adecuarnos a los diferentes ritmos y elecciones de los todos, para que la maquinaria funcionará. “Al menos sin tanto alarde“. Fue así como llegamos a León, después de atravesar el golfo de cortes en lancha. Un recorrido que permite viajar del Salvador a Nicaragua sin la necesidad de pasar por Honduras. La verdad es que creo que no es tan peligrosa, pero en consenso se decidió que nos privaríamos de tan “peligrosa“ experiencia.

 En lancha, de la Unión el Salvador a Potosí Nicaragua, es un recorrido de 3 horas aproximadamente, con un costo de 30dls por persona. Si algún día llegan a hacer este trayecto, tomen en cuenta que llegarán encantados por el paisaje, pero también completamente mojados por el movimiento de la lancha.

 11738002_1014107735290317_5418738704210817846_nDurante el trayecto, experimente uno de los sentimientos más fuertes de libertad y plenitud de este viaje. Honestamente no sé si fue la combinación de paisaje, viento con brisa, que después se convirtió en chorros de agua, pero bastante agradable, la complicidad entre los otros, que viajábamos y nos adentrábamos en terrenos nuevos, sorpresivos, inciertos… o la combinación de ambas.

 Al llegar a migración, mojados y cansados de tanto sonreír, caímos en cuenta de lo tarde que era y de lo difícil que era encontrar a migración abierta. Al vernos, un guardia de Nicaragua acciono las alarmas por medio del celular, e inmediatamente llegaron dos responsables de migración que no paraban de girar la cabeza en sentido negativo, mirando al lanchero, como responsable de tan inconsciente acto. Nosotros no sabíamos que ocurría.

 Este incidente nos permitió ser entrevistados por oficiales nicaragüenses (solo los mexicanos) sobre nuestro primer recuerdo de la infancia, la fecha de nacimiento de nuestra mascota, las veces que habíamos ido al baño hace tres días y si nos dedicábamos a traficar droga… en fin… se entiende por la situación de México. Finalmente y después de dormir en la estación migratoria, nos dejaron ingresar al país.

 León fue nuestro destino después de la frontera y el lugar donde la pandilla tomaría distintos caminos. Al llegar a cada ciudad o poblado la tarea principal después de comer y beber algo, es buscar hospedaje. Así que David, un mexicano con habilidades de negociación y elocuencia sobresalientes, encontró una casa que había sido un cuartel de la guerrilla en Nicaragua y que era habitada por ex-revolucionarios Sandinistas. Si… auténticos revolucionarios que lucharon por su patria y que ahora compartían su “casa“ y sus historias con nosotros, por un costo de 1dls por noche, por persona.

 “El Bunker“, bautizado así por sus características e independencia con el exterior, fue nuestro hogar por unos días. Pero eso si, sin contar con la tan anhelada privacidad. Unas noches era el escenario de fiestas memorables y otros, de conciertos que retumbaban en las paredes de todo el Bunker, haciendo difícil el dormir.

 11838649_10207556524098964_8506140419887202571_oFinalmente después de 4 días en León, 3 de los 8 ciclistas, decidimos que un martes de Julio, era momento de partir. Las razones? Diversas… pero muy sanas. Ya era momento.

 Sensaciones de libertad y alegría experimente de nuevo en la carretera. Las crónicas de un Indio, un ingles y un mexicano (como el chiste) daban inicio, en uno de los países más hermosos que he conocido y que desafortunadamente esta empolvado y descartado como destino turístico por muchos.

 Granada fue nuestra siguiente parada después de la capital. Una ciudad colonial con un atractivo arquitectónico y social muy interesante y atrayente. Nuestra estancia duro tres días. Suficientes para descubrir que es un lugar obligado para regresar en otras circunstancias, en otro tiempo.

 Viajar en compañía es increíble, pero también tiene sus inconvenientes. En un trayecto de no más de 80 km rumbo a Rivas, perdimos a Omar, o el nos perdió a nosotros, no lo sabemos. Este tropiezo hizo que pedaleáramos mas kilómetros, echáramos a andar la maquinaria imaginativa pensando en todas las posibilidades del cuento, hacer entrevistas a cada persona en la carretera descifrando el paradero de nuestro amigo, fue la tarea por un par de horas. Finalmente nos contactamos por internet, después de haber dormido en distintas ciudades.

 Ometepe, lugar donde nos reunimos con Omar, es una maravillosa isla de más de 200 Km2 de extensión, dos volcanes decorando su geografía y una población de monos, caballos y otros animales en completa libertad, respetados por los habitantes.

 La distancia entre Rivas y la Isla de Ometepe es de 1.30 horas en ferry. El costo para llegar a la isla es de menos de 2 dls, pero por desgracia, depende del humor del cobrador, de la buena suerte que lleves ese día y de que tan extranjero sea tu aspecto. Para nosotros la experiencia fue increíble, acampamos dos días en la playa a un costo de $0 pesos, comimos gallo pinto(arroz con frijoles) con queso y huevo casi todos los días con un costo de $1.5 dls y recorrimos casi toda la isla en nuestras bicicletas en compañía de Christophe (Alemania) y Pablo (Argentina) sin gastar un centavo en transportación. Un verdadero paraíso con la mejores compañeros de viaje.

11807099_10205948026352503_2872071259886683416_o Después de la maravillosa Nicaragua, era difícil que algo nos sorprendiera, y aun más que estábamos por entrar al país más caro de Centroamérica, Costa Rica. Caminábamos rápido, gastábamos poco, nos limitábamos a cuestiones básicas. Los Bomberos, pero en su mayoría Cruz Roja, hicieron que nuestras noches tuvieran un techo, algunas con internet, otras con cocina incluida y solo algunas con cuarto privado y aire incluido. Efectivamente es un país caro, pero ya lo esperábamos. Lo más sorprendente es su dinámica social, la gente vive desconfiada, el primer contacto es un tanto difícil. Es irónico como en el país más seguro de Centroamérica, las personas son tan temerosas. No me mal entiendan, nos ayudaron muchas personas, de hecho personas increíblemente solidarias y amables, pero, después de pasar la barrera de la presentación, la charla, la desconfianza… no éramos un peligro finalmente.

 11892189_10153574959597792_8883635271424182151_nPanamá llegó muy rápido. Animados y fuertes pedaleábamos con más firmeza, teníamos más confianza. Tal vez porque sabíamos que era la última etapa de Centroamérica, tal vez porque sabíamos que pronto descansaríamos, o tal vez quizá, porque estábamos más sincronizados más conectados.

 Cuando finalmente llegamos a la capital de Panamá y después de cruza el puente de las Américas, nos encontramos con un monstruo de ciudad, enormemente moderno, desigual, con un derroche económico en su infraestructura, que muchos la conocen como el Dubai de Centroamérica. Ahí conocimos a Vanessa y a su hijo Manuel, nuestros ángeles del camino que nos ayudaba a concluir esta etapa. Una difícil, porque era justo aquí donde nos despedíamos de Omar.

 IMG_2470Después de los preparativos pertinentes, reflexiones sobre lo que estaba por llegar. Caímos en cuenta que era el momento de despedirse. Nuestro compañero de viaje, amigo, compa, wey, cocinero… estaba por bajarse del tren. Un tren que duro dos meses y más 2,000 Kilómetros de recorrido, estaba por perder a un integrante. Todos sabemos que así es esto del viaje, hay encuentros y desencuentros. Pero no dejas de lamentar la circunstancia.

Finalmente dijimos adiós. La historia del chiste de: “esta era una vez, un indio un ingles y un mexicano… llegaba a su termino. Subimos a al avión que nos llevaría a nuestro próximo destino para iniciar una nueva etapa.

 

Continuará…

edubicla

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