Trampolín de la Muerte, una crónica ciclista

Popayán fue el punto decisivo para elegir la ruta hacia el sur. ¿Las opciones? Tomar la Panamericana de Popayán-El Bordo- Pasto, con una distancia de 246km, pero con algunas alertas de robo a cicloturistas, que al transitarla, publicaban sus experiencias (advertencias) por la red. Al menos supimos de 4 asaltos confirmados en los pasados meses, uno de ellos, una mexicana que recientemente había sido víctima de robo.

 La otra opción: Popayán-Mocoa-Pasto, una ruta llamada “El trampolín de la muerte“(Nombre dado únicamente al trayecto Mocoa-Pasto) por sus riesgosos abismos sin contención, atravesando dos de las tres cadenas montañosas colombianas y una carente estructura hidráulica para soportar las decenas de ríos y cascadas que atraviesan la vía. Las personas que hablaban sobre esta ruta, la describían con vistas increíbles y que bien valía la pena los 9700m de ascenso en todo el trayecto.

 Los retos siempre están cargados de misterio, y con preguntas que giran como mosquitos. ¿Será posible?, ¿Valdrá la experiencia?, ¿Seré capaz de sortearla?¿ Estará en medio de la nada?…Emociones contradictorias son las que se generan con la duda y la incertidumbre. Finalmente llegó la confirmación. Después de un mes de retraso, unas llantas nuevas traídas desde tierras germanas, daban el empujón para encarar el reto con firmeza y la segunda opción fue la elegida.

 Salimos de Popayan por la mañana rumbo a Paletará. Un trayecto con subidas constantes, hasta coronar los 3000m de altitud, altura donde se encuentra este poblado. Al llegar y preguntar sobre opciones para pasar la noche, una persona nos sugiere preguntar en la casa comunitaria, justo ese día tenían reunión de vigilantes comunitarios que custodian el territorio del kokonuco.

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 Acampamos en uno de los pasillos del edificio, escuchando música de fiesta, risas y bromas que no pararon hasta altas horas de la noche. Los guardias tenían su festejo después de su reunión… claro no sin antes, durante la cena, uno de ellos nos compartió el significado de su emblema, su vestimenta y significado de los colores que cada uno de ellos porta en su vestir.

“Somos una comunidad de paz, no creemos en el conflicto, por eso no estamos armados. Lo único que portamos es un palo para protegernos de la invasión de empresas, policías, gobierno… que agreden nuestra tierra… tierra que quieren para ellos“   trampo 14

 Con desvelo y frío llegamos al día siguiente a San Agustín. Nos recibieron en la casa de Don Alfonso, una casona de dos pisos a un costado del mercado, donde rápidamente nos apropiamos como si fuera nuestro hogar. Quizá la mejor opción costo beneficio de todo el poblado. Yo le daría 5 estrellas si tuviera agua caliente (Hace frío). Pero la amabilidad, cariño y un café por las mañanas, hace que no importe tanto.

 De San Agustín a San Juan de Villalobos (Poblado que no aparece en ningún mapa) es un día de recorrido, con subidas, bajadas, lluvia y frio. Este ultimo hace que el camino se convierta en un cascabeleo constante. Al llegar, lo primero que impacta es el edificio de policía, contrasta con todas las casas pequeñas y de arquitectura sencilla.

 Nuestro primer contacto fue una charla con dos policías que al compartir un vaso de tinto (café) nos daban una lectura del pueblo y una recomendación del centro de salud para pasar la noche. Recomendación que fue acertada. Nos dijeron rápidamente que “si“, nos asignaron las camas de hospitalización y nos dijeron, que era muy raro, que llegarán emergencias. Esa noche llegaron tres emergencias: Un niño que se había caído de un bus, un abuelo que había sido atropellado por una moto y a las 2:00 am un joven motociclista que perdió la vida a unas horas de llegar al centro.

 Partimos de San Juan con un sabor amargo en las bocas, desayunamos en silencio y nos dirigimos a Mocoa, último poblado antes de iniciar el Trampolín. Nuestra llegada fue triunfal, un grupo de 100 ciclistas montañeros que habían llegado el mismo día que nosotros, pero en dirección opuesta, nos dieron sus recomendaciones, consejos y debo aceptarlo, me dejaron mucho más tranquilo con los ánimos, diciendo que no eran tan difícil.

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El Trampolín de la Muerte

En Mocoa una vez más, los bomberos salieron en nuestra ayuda y auxilio. Dormimos y descansamos en la estación dos noches, con el fin de tener toda la energía para el trayecto. Salimos un miércoles con dirección al mirador, que está a unos 1400 m de ascenso en caminos de terracería, piedras sueltas y una vez más… lluvia.

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Al llegar al mirador, que es el punto más alto de la primer montaña, seguimos unos 4 km más, en total 41 km de Mocoa hasta encontrar un restaurante llamado “Cristal“. Punto de descanso de muchos ciclistas y donde sus dueños, acostumbrados a los turistas en bicicleta, te ofrecen café y un techo donde pasar la noche. El fogón del menudo, a las afueras del restaurante, sirvió para intentar, sin mucho éxito, secar nuestra, ropa, calcetines y lo más importante, los tenis que pesaban el doble.

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Después de una noche en la cabaña donde almacenan la leña, colocarnos los tenis mojados y salir en medio de lluvia constante, partimos con destino a Sibundoy, el objetivo del segundo día y las esperanzas de pavimento. El trayecto no es fácil, sus subidas con tierra, piedras y agua, hacen que el avance sea lento y cansado, pero sus paisajes, son el paliativo para el esfuerzo, eso si, tiene que ser una excelente vista para que valga la pena detener tu ritmo y paso, para sacar la cámara fotográfica.

Un dato importante es que la vía en un 70% o más, es solo para un vehículo, donde el transito en su mayoría son camionetas de trasporte de personas y de carga, con el tiempo medido para llegar y con poca consideración a los terceros. Por lo que recomiendo que les des siempre el paso, porque ellos no se detendrán ni con un ciclista en la vía. Claro, siempre hay excepciones, pero bien vale la pena la cautela y más en el Trampolín de la Muerte.

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 Para llegar a Sibundoy tienes que realizar un descenso fuerte y constante, por lo que aconsejo que tus frenos estén en buenas condiciones y lleven una chaqueta abrigadora, en caso de lluvia, una impermeable abrigada. Al llegar al Valle encontré a James con los labios morados y las manos en la misma situación. Mi sorpresa fue cuando al comprar el café y cambiarme la ropa mojada en un restaurante, descubrí al verme al espejo que mi aspecto también estaba morado por el frío, incluso en peor estado.

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En Sibundoy existen muchas opciones de hospedaje. Es la comunidad más grande del Valle y los costos de hoteles son bastante accesibles para cualquier tipo de viajeros. Cuenta con todas la necesidades que puedas requerir: Wifi, farmacias, lavanderías, restaurantes… La distancia entre el restaurante el Cristal (primer punto) y Sibundoy, son 40 kilómetros y el pavimento se hace presente a pocos kilómetros antes de llegar al destino.

El tercer día y último fue el más duro, no sé si fue por la lluvia y frío que no dieron tregua en los tres días, la acumulación de cansancio de los días anteriores o porque los ascensos son los más constantes. Lo cierto es que a kilómetros de llegar al punto más alto ,para después iniciar el descenso a Pasto, mis piernas, dedos de los pies y manos no reaccionaban de la misma manera, se resistían a seguir con el movimiento mecánico y repetitivo de las horas anteriores. Hubo un punto donde por estar en construcción, la tierra en combinación con el agua, hacían una mezcla tan chiclosa y densa que era imposible el avance de la bicicleta.

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Una antena de telecomunicaciones a una altura de 3300 m anunciaba el termino de la subida, nos detuvimos en el ultimo paradero para fotografiar la laguna De la cocha y despedirnos de esta ruta que representaba el reto más grande de mi viaje y también el reto más grande para Arobed (mi bicicleta) diseñada únicamente para caminos de carretera y no para caminos de terracería.

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Pasto es la ciudad que más gusto, hasta ahora, me ha dado ver desde los altos. El reto estaba hecho, estábamos enteros y completos, con buenas historias que contar y lo más importante… demostrarnos a nosotros mismos que es posible, que tu cuerpo es más fuerte de lo crees y que la voluntad es el motor más fuerte para seguir adelante.

Antes de llegar a mi destino, fue imposible recordar a Irene, una amiga mexicana que me acompaño en la sierra Chiapaneca y que fue capaz de subir la selva negra en una bicicleta de 30 dls, con cambios deficientes y una cadena que rechinaba a cada vuelta… al llegar a San Cristóbal ella dijo: “¡¡Puro Corazón¡¡“ y tenia razón.

La ruta:

Popayan- Paletará- San Juan de Villalobos- Mocoa- Restaurante Cristal- Sibundoy- Pasto

 Estas ultimas en negritas, el Trampolín de la Muerte.

     

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Cosas que no pueden faltar para realizar un viaje “largo“ en bicicleta

 

Cada viaje es tan distinto como tipo de personas existen en el mundo. Por ello , la información que aquí se escribe esta basada únicamente en mi experiencia, vista desde mis anteojos. Quizá algunos viajeros coincidan o quizás no, pero el objetivo es transmitir las cosas que no tienen que faltar al iniciar un viaje, o en su defecto, adquirirlas durante el proceso. Esto ultimo no muy recomendable.

 Existen muchos tipos de cicloturistas recorriendo las carreteras de América. Cada uno con su forma de viajar y cada uno con su tipo de bicicleta. Pero quizá el factor más determinantes es el presupuesto que tengan para realizarlo.

 En el salvador conocí a Johannes, un alemán que experimentaba, por primera vez, las “maravillas“ de viajar en bicicleta. Lo pongo en paréntesis porque fue en palabras de él: «Fue todo un martirio los primeros día, después la pase increíble«. Él recorrió países de Centroamérica en una bicicleta maltrecha, con poco mantenimiento y con lagunas piezas en muy malas condiciones. Sus alforjas eran un par botes de plástico que pueden conseguirse en las ferreterías fácilmente. Su técnica consistía en recortar un rectángulo a un costado de cada bote, a manera de puerta. Que después fue unido con un par de bisagras y un broche que facilitaba el abrir y cerrar. Estas alforjas improvisadas, llevaban también un mecanismo de agarre al rack, que no era más que dos soleras dobladas en forma de gacho y atornilladas a los botes con firmeza. Este sistema infalible, le permitió sortear la lluvia y el recorrido centroamericano. Claro que con sus ajustes pertinentes a cada ciertos kilómetros, y porque no, un tanto de surte y buena fortuna.

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 De la misma manera también, uno se encuentra con el lado opuesto de la historia. Cicloturistas que desde su país de origen, cuentan con el más sofisticado, ligero y durable equipo de viaje jamás visto por algunos. Tiendas de campaña que desafían la gravedad por su ligereza, Sacos de dormir que soportan varios números con el sigo de menos y que caben en una bolsa de sabritas, Ropas térmicas, Ropas strech, ropas reflejantes, Ropas para calor… gorras especiales, equipo de alforjas de marca alemana y una bicicleta que fue específicamente creada para su forma corpórea. Es decir, solo para el.

 

En fin, creo que lo que más importante es disfrutarlo y vivirlo como una de las mejores experiencias. Sin embargo existen artículos y recursos que son muy necesarios para la supervivencia, ya sea que lo sustituyas con tu ingenio, o lo compres en la mejor tienda de montaña o ciclismo. Pero no deben faltar en tu inventario, tanto material como mental.

Bloqueador Solar

 No importa si tu piel es blanca o morena o si estéticamente quieras mantener tu color, o que tu apariencia no te importe. El usar bloqueador solar es un tema de salud, por lo tanto de suma importancia para llevarlo en tus maletas.

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Maletas Impermeables (Alforjas)

A pesar de que en tu plan de viaje no estén contemplados los meses de lluvia o lugares lluviosos, nunca puedes saber a ciencia cierta como cambiará el clima o si por alguna razón te encuentras en lugares con agua.

 Un amigo con el que rodé varios países centroamericanos, tenia que realizar todo un ritual de bolsas plásticas y recubrimientos especiales a sus maletas, cada vez que una nube amenazaba su andar. No me imagino como sortear un día cansado y lleno de desafíos, con tus cosas mojadas al final del recorrido.

 En mi experiencia la mejor marca de maletas para realizar cicloturismo, es sin duda Ortlieb. Una marca alemana que vale cada centavo de inversión.

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Equipo de Descanso

 Terminar un recorrido pesado y de mucho esfuerzo físico con un incomodo y deficiente equipo de dormir, definitivamente no es una opción. Es muy importante poder descansar correctamente. Para ello es necesario contar con 4 artículos indispensables:

  • Una carpa confortable y ligera (lo ideal es que su peso sea menor a 2 kilogramos)
  • Un aislante térmico y placentero (Existen muchas opciones y diferentes diseños)
  • Un saco de dormir que pueda cubrir del frío y pueda ocupar un pequeño espacio
  • Saco de tela para los climas cálidos (También sirve para protegerte de los insectos)

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Ropas y accesorios

 Sin duda la prenda más importante para mi viaje son los short de ciclismo, sin ellos, me encontraría en serios problemas de confortabilidad.

Otra de las prendas muy necesarias es una chamara o chaqueta impermeable. En algunos países de clima cálido podrá no ser necesaria, pero una vez que entres a regiones frías y con lluvia, habrás deseado haber invertido en una buena chaqueta. Créeme es una de las mejores inversiones.

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Herramientas y Repuestos

 Multiherramienta, Bomba de buena calidad y con diferentes entradas de válvula, parches para pinchaduras y una navaja, no pueden faltar en tus maletas antes de salir de viaje.

Plan General

 No es necesario que planees todo tu viaje, punto por punto, ruta por ruta. Solo es necesario que tengas un plan general, un plan maestro, un destino. De lo contrario, es fácil que puedas perderte entre tantas experiencias y lugares que vas conociendo. Sin duda encontraras cosas y lugares increíbles, pero siempre tienes que tener claridad que adelante, aun falta más. Para mi ha sido muy importante poder saber donde y más o menos cuando terminare este viaje, y con ello, no dejar de avanzar.

Motivación

 Para un muy buen amigo que conocí en el viaje, su motivación más importante y poderosa, es que durante muchos tiempo había deseado recorrer Patagonia en bicicleta. Ese pensamiento que tuvo por algunos años en el pasado, es su motivación matriz o fuente de energía. Claro que el viaje mismo, te va dotando de motivaciones diferentes y más pequeñas como: conocer tal lugar o recorrer tal carretera, comer tal comida… pero esas pequeñas motivaciones van acompañadas de una más fuerte, que es por lo general, la razón por la cual estas realizando el viaje, y la deberás cuidar y tener presente durante todo tu recorrido.

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Confiar en tu instinto

 Esta habilidad es difícil adquirirla antes de partir. No es como comprarla o generarla antes del inicio del viaje, sino que deberás de construirlo durante tu recorrido. Las situaciones y conflictos que se presentarán son tan diversos e irrepetibles que tendrás que confiar en tu instinto para elegir entre A o B y asumir las consecuencias de tu decisión.

 James, un cicloviajero muy experimentado, lo define como:

“La diferente entre sueño y realidad es la acción, entonces, cada vez que el miedo en alguna situación de tu viaje se presente, tienes que actuar y confiar en la acción que realizas, sea cual sea tu postura. Encontrar una solución en el momento y confiar en tus habilidades.

Un viaje sin problemas no existe, no es una aventura. Entonces deberás aprender a confiar en la manera en que lo solucionas“

Otros, que son necesarios pero prescindibles

Equipo electrónico con el que puedas estar conectado y para revisar mapas y rutas. Es necesario pero puedes no traerlo y pasarla increíble.

 Una sonrisa y habilidad para bromas. Bien puedes no tenerla, pero creo que es importante para suavizar los días malos.

Pertenecer a comunidades de cicloviajeros que puedan brindarte ayuda y consejos cuando algo no cuadre, y también para conseguir algún hospedaje

 

Buen viaje

 

 

 

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Reconstruyendo memorias Centroamericanas, después de los cinco, los ocho y finalmente los tres

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“A place to stay“ en Antigua Guatemala, fue el lugar elegido como punto de encuentro con otros cicloviajeros. Todo parecía planeado. Eran las 10 de la mañana cuando conmigo sumábamos 4, India, Inglaterra, México y USA fueron las nacionalidades que por coincidencia, coincidimos.

Cuando cada uno desde su rincón del planeta, comenta a sus semejantes lo que tiene planeado hacer “Voy a dejar todo, he irme en bicicleta hasta….“ la mayoría de las personas reaccionan con sorpresa y mirada que se puede interpretar como “Qué locura es esa?. Pero cuando estás con personas que están haciendo los mismo que tú, y que no es para nada una locura, sino que forma parte de una realidad más que concreta, la sensación es tan gratificante que es imposible no sentirse como en casa.

11705292_10101064854671735_2809477455921329192_nLa risa, la camaradería y la alegría de poder pedalear en línea, fue el ingrediente de los próximas jornadas, bajo las líneas Guatemaltecas. Cada uno con su ritmo y su forma, fuimos poco a poco leyéndonos.

Guatemala es un gran país, lleno de cultura y personas sorprendentes. Muy similar a México, pese a quien le pese. El Quetzal es su moneda y su símbolo nacional. Sus intimidantes montañas son las más difíciles de Centroamérica. Para acceder a ellas, a cambio tienes que ofrecer “sudor y sangre“… bueno no tanto, pero si es muy difícil.

11537577_10205618720680067_2876659091575189180_oFinalmente después de la ofrenda a Guatemala, cruzamos la frontera rumbo al Salvador. Éramos una banda de ciclistas adentrándose en terrenos salvadoreños, descubriendo a cada pedalada las maravillosas sorpresas culinarias del país.

Las pupusas fueron nuestro tesoro mejor encontrado y también la fuente inagotable de energía para seguir avanzando (1dls x 3 pupusas)

 Cuando llegamos a la costa del salvador, descubrimos que un mexicano había contactado a Omar, nuestro integrante indio, por medio de la red, donde anunciaba un posible incremento del grupo de 5 a 8. David de México, Johannes de Alemania y Jorge de Chile, fueron los nuevos tripulantes de está pandilla.

 La convivencia siempre es complicada, pero siempre pudimos coincidir y adecuarnos a los diferentes ritmos y elecciones de los todos, para que la maquinaria funcionará. “Al menos sin tanto alarde“. Fue así como llegamos a León, después de atravesar el golfo de cortes en lancha. Un recorrido que permite viajar del Salvador a Nicaragua sin la necesidad de pasar por Honduras. La verdad es que creo que no es tan peligrosa, pero en consenso se decidió que nos privaríamos de tan “peligrosa“ experiencia.

 En lancha, de la Unión el Salvador a Potosí Nicaragua, es un recorrido de 3 horas aproximadamente, con un costo de 30dls por persona. Si algún día llegan a hacer este trayecto, tomen en cuenta que llegarán encantados por el paisaje, pero también completamente mojados por el movimiento de la lancha.

 11738002_1014107735290317_5418738704210817846_nDurante el trayecto, experimente uno de los sentimientos más fuertes de libertad y plenitud de este viaje. Honestamente no sé si fue la combinación de paisaje, viento con brisa, que después se convirtió en chorros de agua, pero bastante agradable, la complicidad entre los otros, que viajábamos y nos adentrábamos en terrenos nuevos, sorpresivos, inciertos… o la combinación de ambas.

 Al llegar a migración, mojados y cansados de tanto sonreír, caímos en cuenta de lo tarde que era y de lo difícil que era encontrar a migración abierta. Al vernos, un guardia de Nicaragua acciono las alarmas por medio del celular, e inmediatamente llegaron dos responsables de migración que no paraban de girar la cabeza en sentido negativo, mirando al lanchero, como responsable de tan inconsciente acto. Nosotros no sabíamos que ocurría.

 Este incidente nos permitió ser entrevistados por oficiales nicaragüenses (solo los mexicanos) sobre nuestro primer recuerdo de la infancia, la fecha de nacimiento de nuestra mascota, las veces que habíamos ido al baño hace tres días y si nos dedicábamos a traficar droga… en fin… se entiende por la situación de México. Finalmente y después de dormir en la estación migratoria, nos dejaron ingresar al país.

 León fue nuestro destino después de la frontera y el lugar donde la pandilla tomaría distintos caminos. Al llegar a cada ciudad o poblado la tarea principal después de comer y beber algo, es buscar hospedaje. Así que David, un mexicano con habilidades de negociación y elocuencia sobresalientes, encontró una casa que había sido un cuartel de la guerrilla en Nicaragua y que era habitada por ex-revolucionarios Sandinistas. Si… auténticos revolucionarios que lucharon por su patria y que ahora compartían su “casa“ y sus historias con nosotros, por un costo de 1dls por noche, por persona.

 “El Bunker“, bautizado así por sus características e independencia con el exterior, fue nuestro hogar por unos días. Pero eso si, sin contar con la tan anhelada privacidad. Unas noches era el escenario de fiestas memorables y otros, de conciertos que retumbaban en las paredes de todo el Bunker, haciendo difícil el dormir.

 11838649_10207556524098964_8506140419887202571_oFinalmente después de 4 días en León, 3 de los 8 ciclistas, decidimos que un martes de Julio, era momento de partir. Las razones? Diversas… pero muy sanas. Ya era momento.

 Sensaciones de libertad y alegría experimente de nuevo en la carretera. Las crónicas de un Indio, un ingles y un mexicano (como el chiste) daban inicio, en uno de los países más hermosos que he conocido y que desafortunadamente esta empolvado y descartado como destino turístico por muchos.

 Granada fue nuestra siguiente parada después de la capital. Una ciudad colonial con un atractivo arquitectónico y social muy interesante y atrayente. Nuestra estancia duro tres días. Suficientes para descubrir que es un lugar obligado para regresar en otras circunstancias, en otro tiempo.

 Viajar en compañía es increíble, pero también tiene sus inconvenientes. En un trayecto de no más de 80 km rumbo a Rivas, perdimos a Omar, o el nos perdió a nosotros, no lo sabemos. Este tropiezo hizo que pedaleáramos mas kilómetros, echáramos a andar la maquinaria imaginativa pensando en todas las posibilidades del cuento, hacer entrevistas a cada persona en la carretera descifrando el paradero de nuestro amigo, fue la tarea por un par de horas. Finalmente nos contactamos por internet, después de haber dormido en distintas ciudades.

 Ometepe, lugar donde nos reunimos con Omar, es una maravillosa isla de más de 200 Km2 de extensión, dos volcanes decorando su geografía y una población de monos, caballos y otros animales en completa libertad, respetados por los habitantes.

 La distancia entre Rivas y la Isla de Ometepe es de 1.30 horas en ferry. El costo para llegar a la isla es de menos de 2 dls, pero por desgracia, depende del humor del cobrador, de la buena suerte que lleves ese día y de que tan extranjero sea tu aspecto. Para nosotros la experiencia fue increíble, acampamos dos días en la playa a un costo de $0 pesos, comimos gallo pinto(arroz con frijoles) con queso y huevo casi todos los días con un costo de $1.5 dls y recorrimos casi toda la isla en nuestras bicicletas en compañía de Christophe (Alemania) y Pablo (Argentina) sin gastar un centavo en transportación. Un verdadero paraíso con la mejores compañeros de viaje.

11807099_10205948026352503_2872071259886683416_o Después de la maravillosa Nicaragua, era difícil que algo nos sorprendiera, y aun más que estábamos por entrar al país más caro de Centroamérica, Costa Rica. Caminábamos rápido, gastábamos poco, nos limitábamos a cuestiones básicas. Los Bomberos, pero en su mayoría Cruz Roja, hicieron que nuestras noches tuvieran un techo, algunas con internet, otras con cocina incluida y solo algunas con cuarto privado y aire incluido. Efectivamente es un país caro, pero ya lo esperábamos. Lo más sorprendente es su dinámica social, la gente vive desconfiada, el primer contacto es un tanto difícil. Es irónico como en el país más seguro de Centroamérica, las personas son tan temerosas. No me mal entiendan, nos ayudaron muchas personas, de hecho personas increíblemente solidarias y amables, pero, después de pasar la barrera de la presentación, la charla, la desconfianza… no éramos un peligro finalmente.

 11892189_10153574959597792_8883635271424182151_nPanamá llegó muy rápido. Animados y fuertes pedaleábamos con más firmeza, teníamos más confianza. Tal vez porque sabíamos que era la última etapa de Centroamérica, tal vez porque sabíamos que pronto descansaríamos, o tal vez quizá, porque estábamos más sincronizados más conectados.

 Cuando finalmente llegamos a la capital de Panamá y después de cruza el puente de las Américas, nos encontramos con un monstruo de ciudad, enormemente moderno, desigual, con un derroche económico en su infraestructura, que muchos la conocen como el Dubai de Centroamérica. Ahí conocimos a Vanessa y a su hijo Manuel, nuestros ángeles del camino que nos ayudaba a concluir esta etapa. Una difícil, porque era justo aquí donde nos despedíamos de Omar.

 IMG_2470Después de los preparativos pertinentes, reflexiones sobre lo que estaba por llegar. Caímos en cuenta que era el momento de despedirse. Nuestro compañero de viaje, amigo, compa, wey, cocinero… estaba por bajarse del tren. Un tren que duro dos meses y más 2,000 Kilómetros de recorrido, estaba por perder a un integrante. Todos sabemos que así es esto del viaje, hay encuentros y desencuentros. Pero no dejas de lamentar la circunstancia.

Finalmente dijimos adiós. La historia del chiste de: “esta era una vez, un indio un ingles y un mexicano… llegaba a su termino. Subimos a al avión que nos llevaría a nuestro próximo destino para iniciar una nueva etapa.

 

Continuará…

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